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El cuarto rey

Artabán llegó tarde al zigurat, sus tres amigos habían partido ya. Al continuar el camino se encontró con un anciano malherido victima de crueles bandidos. Artabán sin dudarlo se puso a atender las terribles heridas mandando a todos sus guardias y escoltas ocuparse de los malhechores. No dejo de estar a su lado hasta que el anciano sanó. Aquel tiempo pasado al borde del camino hizo que los pocos que quedaban de su sequito terminaran disgregándose. Ninguno de los guardias tampoco volvió. Para asegurarse que el anciano no cayese en la miseria Artabán le dio uno de los diamantes que tenia ocultos entre el hinojo. El anciano se lo agradeció con los ojos llenos de lagrimas cuando se despidieron ya que Artabán debía continuar su camino. Cuando llegó al sitio que había sido marcado por la estrella era demasiado tarde: sus tres amigos y el Rey de reyes ya no estaban allí. Lo peor era que el rey loco, asustado por la profecía, había mandado matar a todos los niños pequeños. Artabán soborno a so...

Quéredor y la elección de la reina

 Hay muchas maneras de hacer las cosas. ¿Cuántas veces le había repetido esa frase Triskelion? ¿No podía descansar ni por un momento de adoctrinarle? A cada momento una lección, en cualquier situación un ejemplo a modo de ilustración. Cuando no eran sus batallitas en la grieta era de la importancia de la misión o de cómo podía tener ella una mejor preparación. Habiendose puesto en posición, acomodado en su suerte de sillón, después de beber agua y aclararse la garganta empezó a contar una historia como tantas cuentas ¿¡o miles!? le había contado ya. El Imperio tiene muchos reinos, y ninguno de ellos bueno, en uno había una reina malvada como todas las demás. Cruel, despiadada, inescrupulosa y por capricho sádica. Características comunes de cualquiera de los gobernantes de esa tierra mil veces maldita que los dioses jamas debieron permitir existir. No hay ni un solo estamento en esa sociedad donde el liderazgo no recaiga en el mas fuerte, traicionero o brutal. Así la Reina Morda se ...

¿Como era Edward?

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  ¿Qué cómo era Edward? Era un hijodeputa de cuidado. Una tarde jugábamos a cartas él, el piloto y yo, una velada tranquila ocasionada por el tedio de una larga travesía. En un momento dado Edward, el muy cabrón, saco sus pistolas por debajo de la mesa. Quizás si yo no hubiera estado tan pendiente del juego podría haberme percatado de su sádica sonrisa que nunca presagiaba nada bueno. Disparo las dos pistolas a la vez. El piloto se cayo de la silla con la impresión del estruendo. Estando a la izquierda del hijodeputa la bala ni le rozo saliendo indemne. Sin embargo a mí me había volado la rodilla derecha. Apretando lo que más tarde se convertiría en el muñón que tendría hasta mi muerte le grité como nunca antes me hubiera atrevido a hacerlo. ¡¿Por qué?! Grite. ¿Por qué nos había disparado?¿ Por qué mierda había hecho eso? Sin dejar de mirar ls sangre que se me escurría entre los dedos volvió a cargar parsimoniosamente las pistolas. Casi toda la tripulación estaba presente en la cam...

Trabajo en equipo

Dimitri consultó el reloj de su muñeca. Mas de 20 pantallas delante de él mostraban la hora pero no podía evitar hacer el gesto. Comprobó que solo habían pasado 11 minutos desde que entro en la guardia. Le quedaban más de diez horas por delante, contuvo un bufido de desesperación. La cosa no hubiera sido tan terrible si no le hubiera tocado con Nicola. Su compañero era tan correcto en todo lo que hacia qué daba grima. Estaba preparado tres cuartos de hora antes de su turno, se lo hizo saber de manera muy explicita acompañando sus palabras mirándole con absoluto desprecio. Sus ojos azules eran un muro de hielo, al evitarlos Dimitri se fijo en lo perfecto que llevaba el cuello de la camisa. No podía evitar preguntarse si acaso usaba una camisa nueva para cada guardia o las lavaba y planchaba de cierta manera. Si tuviera un mínimo de confianza y no fuese tan capullo se lo preguntaría, pero no quería darle ningún motivo para menospreciarlo aun mas. Los pitidos de la alarma de aproximación ...

Repartiendo la acción entre los participantes

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 Consejos para juegos de rol En base al numero de participantes, incluyendose DM, en cada sesión de juego debería poder repartirse la acción o protagonismo de manera equitativa. Esto viene a conocerse como compartir el foco. Con ello se tratan de evitar dos cosas:      - Por un lado hacer que todo el mundo tenga al menos un momento para lucirse y brillar de alguna manera. A fin de cuentas esta es una da las muchas cosas que pueden fascinar de los juegos de rol.           - No menos importante es evitar la acaparación excesiva de la atención por parte de un solo individuo. En el segundo punto en concreto, la persona que dirige el juego puede tener alguna dificultad para no dilatarse de más. Al ser la encargada de describir todo el mundo que rodea a los personajes es demasiado fácil que este más tiempo del debido acaparando el foco. En ocasiones puede resultar cansino que desde su posición se regodee con PNJs, tramas o detalles que le pued...

Luz en la oscuridad

- Fíjate bien y dime lo que ves. – Dijo Leo antes de seguir comiendo frescos trozos de sandia Su hermana Ana disfrutaba de la fruta de igual manera. El tejado aun estaba caliente por todo el sol que le había estado dando durante el día pero ahora de noche, a la fresca, era una delicia poder estar allí. Ana le hizo caso, estaba contenta por recibir de nuevo la atención de su hermano. Durante todo julio Leo solo había estado pendiente de su novia María. Ana sentía como si no lo hubiera visto en todo este tiempo. A pesar de tener a su amiga Paula en demasiadas ocasiones se sentía sola. En algún momento él se había hecho mayor y ella no se había dado cuenta. Echaba de menos los veranos en los que todos eran una pandilla. La idea de tomar el postre de la cena en el tejado era cosa de Leo. Todo el día había estado hablando   de la casa abandonada. Estaba muy interesado en que ella la mirase desde allí arriba. No estaba lejos, pero tampoco cerca, y a la luz de las estrellas el paisa...

12-7-3624 Sesión 33 "En el segundo nivel de la Bajomontaña"

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Desatrancaron la habitación donde se habían tomado un descanso bastante largo y volvieron sobre sus pasos. Regresaron al mercado de los trasgos. La enorme estancia estaba rebosante de todo tipo de criaturas. Ademas de los numerosos trasgos que atendían en los puestos habían troles azules, siniestros barbatentaculos, embozados que podrían ser cualquier cosa y docenas de pieles verdes y de chapos tuneleros. Unos guardias, trasgos también, vigilaban un acceso hacia el este. Les preguntaron que había al otro lado y si podían pasar. Les respondieron que seguían ordenes de Yek y que Yek no queria que nadie cruzase esa puerta. "Yek el alto" Apuntillo un hombre repantingado en un asiento de piedra al fondo de la enorme sala. Le rodeaban mas de una veintena de trasgos jugando a dados, desplumando gallinas, untando los filos de sus armas con alguna porqueria o mirándoles directamente. Un grupo de estos últimos se acerco a ellos y a los guardias de la puerta. - Hey forasteros: ayudadnos...