Entradas

Dia a dia

Apenas habia dormido pero tuvo que levantarse. Hubiese suspirado por estar mas rato en la cama de haber tenido tiempo de hacerlo. Tenia que recoger la ropa y preparar desayunos y almuerzos. Por mucho que se lavase la cara no podia borrar la expresion de extremo cansancio. Cuando desperto a los niños lo primero que vieron fue la sonrisa de su madre. Le dolian espalda y hombros, necesitaba una cura de sueño desde antes de la crisis. De alguna manera cogio animos para la  jornada infernal que le esperaba en el trabajo. Precario y abusivo pero lo unico que tenia.Los niños reian jugando con ella en la mesa de la cocina. Sus relaciones se podian resumir en una serie de desafortunados chistes sin gracia. Habia llegado a la conclusion de que el amor romantico era un invento de libros y peliculas. El camino al colegio se hacia mas largo porque iban por todos los pasos de peatones y semaforos. Los niños no la soltaban de la mano en ningun momento. Eran felices y entonces ella se dio cuen...

El oso y el fuego

Dedicado al maestro juguetero La cara del osito de peluche estaba quemada. Los ojos de plástico se habían derretido y al enfriarse parecían dos pasas chafadas. El resto de la cabeza se deshilachaba con el relleno amarillento saliéndose entre los bordes carbonizados. - ¿Esta segura que quiere arreglarlo?- El artesano fruncía el ceño ajustándose las gafas. - Mire señora no me gusta decir esto, pero creo que seria mucho más fácil y económico conseguir un osito idéntico a este nuevo. El maestro juguetero estaba acostumbrado a reparar piezas antiguas. Juguetes de la infancia de ciertos padres que querían que sus hijos disfrutaran en la actualidad.  Coches y robots de hojalata, caballitos y soldados de madera, guiñoles y muñecas con vestidos de tela. Aquel peluche quemado seguía saliendo en los anuncios de televisión. El tiempo que dedicase a ese juguete les costaría mas a los padres que conseguir uno a estrenar. - Tiene que arreglar este, no importa el precio.- Dijo la madre. - ...

Plegadito

Hijo mío no te muevas, quédate quieto, recoge tus extremidades, todavía hace demasiado calor, saldremos a la fresca, cuando todo este tranquilo, siempre encontramos comida, a las malas buscamos en los otros escondrijos, es una lastima no aprovecharse de los vecinos que yacen en la oscuridad, no te muevas, no gastes energía, quédate plegadito, ¿has visto lo poco que ocupamos cuando estamos recogidos?, yo no me movería de mi huequecito, pero hay que salir por alimento, tenemos que hacer caca, no ahora no, esperarte a la fresca, cuando todo este tranquilito, no podemos salir ahora hijo, gastaríamos mas energía de la que podríamos encontrar, haz caso a tu padre y podrás llegar a vivir tanto como yo, quizás tengas la ocasión de encontrar hembra y tengáis niños que criar, acabaras como yo diciéndole lo mismo a tus crías, reservar la energía, plegarse como un botoncito y meterse en un huequecito, todo el día durmiendo y casi toda la noche también, o descansando, pero quietecito siempre, no de...

La ultima carga

Repartidos por el refugio habían varios montones de comida con los que   cualquiera podría tener una ultima cena las veces que quisiese.“Por lo menos moriremos con la barriga llena.”Pensó Antonio viendo a sus compañeros comer. Algunos conversaban tranquilamente en pequeños grupos mordisqueando fruta fresca y engullendo caras conservas. De no ser por el polvo acumulado en sus ropas, las heridas vendadas y la desolación general podrían pasar por convidados a una fiesta pudiente. Carlos vino del cagadero con una sonrisa en la cara a pesar de tener un brazo inútil sujetado por un improvisado cabestrillo. Un machetazo casi se lo había arrancado de cuajo. También renqueaba de una de sus piernas herida   por una lanza. -¿Qué cara me tienes amigo? Quiero que borres esa expresión de tu rostro.- Carlos zarandeo a Antonio con su brazo bueno. - Acabo de dejar un pequeño hombrecillo de barro. Vaciar las tripas es uno de los mayores placeres de la vida. Si no has ido a hacer de...

vernoslas

Toda su vida estaba en la calle. En cajas de carton y plastico. Jarrones de papel mache y grandes flores de manualidades. Habiamos bajado las cosas del piso, y en lugar de dejarlas en el portal las habiamos sacado a la calle poniendolas un poco lejos de la entrada, en la esquina. Por si venia él. Estuvimos toda la tarde moviendo las cosas y se iba a hacer de noche. Esperabamos una furgoneta que no llegaba. ¿Y si venia él? ¿Que nos haria al ver que habiamos vaciado el piso? ¿Que no seria capaz de hacer? Podriamos alejar las cosas, pero, ¿hasta donde? ¿Donde podriamos ponerlas para que él no las viera si venia? Cuando viniese la furgoneta las cargariamos en ella y las llevariamos a otra ciudad. Entonces si que habrian kilometros de distancia. Tendriamos otro trabajo, empezariamos de nuevo y no tendriamos que vernoslas con él.

Repito amor (poema)

Si no sintiera nada nada temería si no quisiera nada nada podría hacerme daño si no amase nada nada me apresaría no tendría miedo nada me heriría libre yo seria pero siento y tengo miedo y sufro daño y estoy preso es el amor lo que quiero y no repetiría es el amor y repetiría y repetiría

El perro del Imperio

- Has demostrado ser un incompetente y un completo inepto. La cara descubierta de Vanziol reflejaba tal asombro y estupefacción que el supervisor siguió hablándole con la condescendencia de alguien que se dirige a un niño de tres años. - No has acabado con el objetivo. No le has dado una lección a los mojados y esto es lo mas importante, no has recuperado lo que es nuestro. Vanziol intento hablar pero el supervisor lo corto en seco con gran furia. - ¡No te atrevas a levantar una palabra! ¡No me insultes con excusas imbéciles! ¡Los hechos hablan por si solos! ¡Nosotros no hablamos, actuamos! Yo me pregunto a todo esto … - La parte de la cara visible del supervisor había enrojecido,   las venas de su cuello destacaban como maromas de barco,   sus escupitajos al hablar cubrieron el rostro y el yelmo de Vanziol.- ¿¡Porque infiernos nefabundos tengo que estar hablando contigo de estas mierdas!? Vanziol deseaba que la tierra se lo tragase, intento permanecer lo...