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El perro del Imperio

- Has demostrado ser un incompetente y un completo inepto. La cara descubierta de Vanziol reflejaba tal asombro y estupefacción que el supervisor siguió hablándole con la condescendencia de alguien que se dirige a un niño de tres años. - No has acabado con el objetivo. No le has dado una lección a los mojados y esto es lo mas importante, no has recuperado lo que es nuestro. Vanziol intento hablar pero el supervisor lo corto en seco con gran furia. - ¡No te atrevas a levantar una palabra! ¡No me insultes con excusas imbéciles! ¡Los hechos hablan por si solos! ¡Nosotros no hablamos, actuamos! Yo me pregunto a todo esto … - La parte de la cara visible del supervisor había enrojecido,   las venas de su cuello destacaban como maromas de barco,   sus escupitajos al hablar cubrieron el rostro y el yelmo de Vanziol.- ¿¡Porque infiernos nefabundos tengo que estar hablando contigo de estas mierdas!? Vanziol deseaba que la tierra se lo tragase, intento permanecer lo...

Hachas a la luz de la luna

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La luna llena iluminaba con más intensidad que si fuese mediodía en unos colores que resultaban no ser tales. - Te has quedado embobalicada hermana.- Dijo Nekane apoyando su callosa mano en el hombro de su amiga. - Es que el paisaje es muy bonito.- Dijo Izar. - Es la tierra, nada mas.- Dijo Nekane. - Hermanas.- Eguzkine llego junto a ellas jadeando. Intentaba mantener bajo el volumen de su voz, pero su excitación la traicionaba.- Lo he encontrado, el Tartalo esta durmiendo a pierna suelta debajo de un roble retorcido. -¿Lo has visto y no le has abierto la cabeza?- Pregunto Izar. - Bien que me hubiese gustado, y que me partan los rayos si no he tenido que hacer un esfuerzo por contenerme. Pero deberías de saber que tipo de mal bicho estamos persiguiendo.- Dijo Eguzkine. - Debemos de atacarle las tres juntas. Nuestro golpe ha de ser conjunto o estaremos destinadas al fracaso.- Intervino Nekane. Se miraron fijamente entre ellas, los ojos de las tres...

FUEGUITA on fire

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FUEGUITA - Capitulo 1

1 Los brazos le colgaban por fuera del alfeizar de la ventana. Media cara se le había dormido al contacto con la piedra. Con los ojos entrecerrados contemplo el anaranjado sol descendiendo entre las montañas. Nunca antes un atardecer le había parecido tan largo, nunca antes había estado esperando a que llegase la noche para poder escapar. Sus ojos se cerraron del todo y su boca se curvo en una sonrisa: era la princesa cautiva en la torre de marfil. Adela intento dejar   volar su imaginación con esa idea pero era muy consciente de que estaba en un viejo almacén de piedra acondicionado para vivir. Era la única en la familia con un cuarto para ella sola. Su abarrotada habitación tenia dos ventanas, la ventana a su espalda, la que daba al norte, estaba a cinco pasos de la casa de sus padres. Por la del sur, donde languidecía asomada, la altura parecía mayor ya que el bancal de la carnicería pasaba justo por debajo. La planta baja era un salón con cocina donde se reunía la ...

Festival de Invierno

La ventisca teñía de blanco las pieles, correajes, vainas y capas de las dos figuras en la parte de atrás de la taberna. Las hojas de sus armas estaban tan afiladas que la nieve no podía posarse en ellas. -Hija de una hembra de chacal. Disponte a morir.- Dijo la mas grande de ellas, una Hacha de poderosos brazos cubiertos por tatuajes de serpientes marinas. -Mas te vale estar a bien con tu dioses porque pronto te vas a reunir con ellos. - Contesto la que llevaba un enorme sombrero esgrimiendo dos dagas largas de plata. Sus halitos formaban nubes alrededor de sus bocas y el fuego en sus ojos las hacia inmunes al frio reinante. La puerta se abrió de atrás inundando el callejón del jolgorio que reinaba en el local. Los parroquianos brindando, los cantos del bardo, los borrachos coreando. Uno de estos últimos paso entre ellas para vomitar entre los vacios barriles. Las duelistas lo fueron alternando sus fieras miradas entre ellas y el recién llegado. Este estaba tan bebido que c...

El gato no esta triste ni azul

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Hay una hora magica en la que los rayos del sol entran a traves de la ventana. En esos momentos nada me puede agradar mas que recibir en mi pelaje todo ese calorcito. Cuando estiro mis patas y alargo mi cola, los grandes piensan que estoy sonriendo. No es así, como sonríe un gato. Tenemos nuestras maneras. En mi casa los grandes  discuten en voz alta por todo y yo tengo que hacer gala de una gran paciencia para soportarlos. El piso donde vivo no es muy grande y aunque me esconda en los más recónditos recovecos, ya sea en los huecos del sofá o bajo la cama en la habitación del fondo, mis excelentes orejas me permiten escucharles aunque no sea mi deseo. Los gritos entre la hembra y el macho grandes a veces hacen referencia a mis apreciados excrementos. ¿Acaso no saben, ignorantes, que el arenero es mi jardín zen particular? La disposición de mis deposiciones obedecen a un patrón de belleza y simetría que nunca llegaran a apreciar. Sin contemplaciones de ningún tipo destruyen mi obra...

Lena voladora

Arrebujándose en su abrigo Lena le hizo frente al viento. En general el aire solía ser pacifico pero aquel atardecer amenazaba tormenta. El sol estaba oculto tras oscuras nubes. En el camino que estaba siguiendo, a la entrada del valle, solían haber corrientes de aire. En esos momentos eran insoportablemente violentas. Lena no pesaba mucho y se sonrió pensando en que podría salir volando. El viento era tan fuerte que tenía que hacer un esfuerzo para avanzar en su contra. Las solapas le palpitaban y agradecía tener el pelo recogido en un moño. En un instante se vio levantada del suelo. El estomago le dio un respingo que se eternizo durante su incesante ascenso. Grito como una loca intentando agarrarse a algo. A su alrededor solo había aire. Un viento tan fuerte que la llevaba directamente hacia los nubarrones en las alturas. Ver la tierra alejándose hizo que se desgañitara hasta quedar sin aliento. Se internó entre las nubes negras. El suelo quedo oculto. Lena intento recuperar...